¿Cómo volvió la monarquía? El camino hacia la Restauración borbónica, 1874-75.
En 1874 España estaba agotada. Tras seis años de experimentos políticos, revoluciones, guerras y gobiernos inestables, el Sexenio Democrático tocaba a su fin. La pregunta era clara: ¿qué sistema podía devolver el orden al país?
Un país en crisis
El 3 de enero de 1874, el general Pavía dio un golpe de Estado que puso fin a la Primera República. A partir de ese momento, el poder quedó en manos del general Serrano, que gobernó de forma autoritaria con un objetivo prioritario: acabar con la Tercera Guerra Carlista.
Pero el problema de fondo seguía ahí. El régimen carecía de apoyos sólidos y la inestabilidad, que marcó el reinado de Isabel I y la etapa de la Primera República, continuaba durante el gobierno de Pavía. En ese clima empezó a ganar protagonismo una alternativa clara: la vuelta de los Borbones.

La alternativa alfonsina
El principal impulsor de esta idea fue Antonio Cánovas del Castillo, político conservador e historiador. Cánovas defendía la restauración de la monarquía constitucional en la figura de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, que había abdicado en su favor en 1870. El joven príncipe estudiaba entonces en la academia militar de Sandhurst (Inglaterra).
Durante todo el periodo de la monarquía de Saboya y la Primera República, Cánovas trabajó para reinstaurar la dinastía de los Borbones en la figura de Alfonso. Poco a poco, el llamado “partido alfonsino” fue sumando apoyos muy influyentes:
-La burguesía catalana, interesada en la estabilidad.
-Los sectores económicos ligados a las colonias, especialmente Cuba.
-Amplios sectores del Ejército, cansados del caos político.

Un rey “moderno”: el Manifiesto de Sandhurst

Cánovas tenía claro que la monarquía no debía volver como en el pasado. Por eso quiso presentar a Alfonso como un rey moderado, constitucional y conciliador. Con ese objetivo redactó el Manifiesto de Sandhurst, publicado dos días antes del golpe de Estado del general Pavía, el 1 de enero de 1874. En este texto dirigido a los españoles, Alfonso prometía respeto a la religión católica, a las libertades y a un sistema político basado en la ley. La idea era clara: convencer a la opinión pública, no imponer al rey por la fuerza.
Cuando el Ejército se adelanta
Durante 1874 Cánovas trabajó para restaurar la monarquía en España sin intervención militar. Sin embargo, los acontecimientos tomaron otro rumbo. El 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos protagonizó el pronunciamiento de Sagunto y proclamó rey de España a Alfonso XII. En pocas horas, las guarniciones militares de todo el país respaldaron el movimiento. Así, la Restauración borbónica se impuso por la vía militar, frustrando el proyecto civil de Cánovas.

La llegada del nuevo rey

Aun así, Cánovas siguió adelante. El 31 de diciembre de 1874 se formó un ministerio-regencia presidido por el mismo Cánovas y el 9 de enero de 1875, Alfonso XII desembarcaba en Barcelona confirmando el nuevo gobierno. Apenas unos días después entraba triunfalmente en Madrid.
La Restauración borbónica había comenzado.
En resumen
La Restauración no fue un simple golpe de Estado, sino el resultado de:
– El fracaso del Sexenio Democrático.
– La hábil estrategia política de Cánovas del Castillo.
– El apoyo de las élites económicas y del Ejército.
– Y, finalmente, un pronunciamiento militar que aceleró el proceso.
Con Alfonso XII se inauguraba una nueva etapa política basada en la monarquía constitucional, que marcaría la historia de España hasta 1931.
