La jornada de 8 horas en el Congreso de París de 1889 y el origen del 1º de Mayo
En el artículo anterior vimos cómo la lucha por la jornada de ocho horas se articuló a través de conflictos concretos. Sin embargo, a finales del siglo XIX, este proceso dio un salto decisivo: la reivindicación obrera pasó de ámbitos locales a una estrategia de alcance internacional.
Este cambio se materializó en el Congreso de París de 1889, donde se acordó coordinar la acción del movimiento obrero a nivel global mediante una medida concreta: la convocatoria de un paro de 24 horas para el 1º de mayo de 1890, con el objetivo de impulsar la jornada de ocho horas.
El movimiento obrero como clase internacional
Durante este congreso, los delegados aprobaron un acuerdo con un objetivo claro: presentar al movimiento obrero como una clase unida frente a la sociedad capitalista, con necesidades y objetivos comunes. Se trataba de afirmar la existencia de un grupo social que, pese a ser mayoritario en número, estaba marginado y carecía de reconocimiento de derechos. En este sentido, el movimiento obrero buscaba algo más que mejoras laborales: aspiraba al reconocimiento como clase social diferenciada de la burguesía y a ocupar el lugar que le correspondía dentro de la sociedad.
Esta reivindicación tenía un largo recorrido. Ya desde finales de la década de 1860, los trabajadores habían comenzado a organizarse internacionalmente al constatar las similitudes en sus condiciones de vida y trabajo en los distintos países industrializados.
De la Primera Internacional a la reorganización obrera
Este proceso de internacionalización se concretó inicialmente en la Asociación Internacional de los Trabajadores, que impulsó la coordinación entre trabajadores de distintos países.
Sin embargo, este primer intento se vio truncado tras una etapa de conflictos y levantamientos obreros, marcada por acontecimientos como la Comuna de París en mayo de 1871 y la caída de la Primera República Española en enero de 1874. En los años posteriores, muchos estados europeos aplicaron políticas represivas contra el movimiento obrero, empujándolo en muchos casos a la clandestinidad.
La década de 1880: reorganización y nuevas estrategias
Durante los años 80 del siglo XIX, el movimiento obrero entró en una fase de reorganización. Dos ejes fundamentales guiaron su actividad:
- El reconocimiento de las sociedades obreras
- La lucha por la jornada laboral de 8 horas
En Europa y Estados Unidos, ambas reivindicaciones estaban estrechamente vinculadas. El reconocimiento de las organizaciones obreras como interlocutores era clave para avanzar en reformas laborales.
A pesar de las divisiones ideológicas (marxistas, posibilistas, entre otros), el impulso internacional continuó. En julio de 1889 se celebraron dos congresos en París:
- El del calle Lancry, organizado por los posibilistas
- El de la sala Pétrelle, liderado por marxistas, blanquistas y sindicalistas
Entre los participantes destacó la presencia de representantes de la península ibérica en ambos congresos. En el de la calle Lancry, organizado por los posibilistas, acudió el grupo más numeroso, integrado mayoritariamente por miembros de las Tres Clases de Vapor. Por su parte, en el congreso celebrado en la sala Pétrelle sobresalió la participación de Pablo Iglesias, en representación del Partido Socialista Obrero Español.
La jornada de 8 horas y el 1º de Mayo
A pesar de las diferencias, ambos congresos coincidieron en las principales reivindicaciones: una legislación internacional del trabajo y la implantación de la jornada de ocho horas.
Fue en la última sesión del congreso de la sala Pétrelle donde se adoptó una decisión histórica: convocar una manifestación internacional para defender estas demandas.
La propuesta se presentó tras la intervención de la delegación estadounidense, que solicitó apoyo para la huelga convocada en Estados Unidos el 1º de mayo de 1890 en favor de la jornada de ocho horas. Día elegido por los representates americanos al frente de los cuales se encontraba Samuel Gompers como recuerdo del 1º de Mayo de 1886.
El congreso no solo apoyó la huelga, sino que decidió sumarse a la convocatoria y extenderla a nivel internacional, estableciendo así una jornada común de movilización.

El nacimiento del Primero de Mayo
Esta decisión permitió:
- Unificar las luchas obreras a nivel internacional
- Reforzar la reivindicación de la jornada de 8 horas
- Establecer el 1º de Mayo como día de acción global
De este modo, el Congreso de París de 1889 marcó el paso de luchas dispersas a un movimiento obrero internacional coordinado, dando origen a una de las principales fechas de reivindicación social de la historia contemporánea.
Webgrafía
- El internacionalismo y su relevancia: el origen de la II Internacional.
Artículo sobre el contexto y la formación del movimiento obrero internacional a finales del siglo XIX. - Larson, Sean. Auge y caída de la Segunda Internacional.
Análisis histórico sobre el desarrollo y crisis de la Segunda Internacional. - Montagut, Eduardo. Pablo Iglesias y la fundación de la Segunda Internacional.
Estudio sobre el papel de Pablo Iglesias Posse en el Congreso de París de 1889. - La II Internacional.
Recurso general sobre la historia, evolución y relevancia del movimiento socialista internacional.
Bibliografía
- Dommanget, Maurice. Historia del Primero de Mayo. Barcelona: Editorial Laia, 1976.
- ANParis- F7- 12491 Congressos 1886-1895. Documentación facilitada por Pere Gabriel.
