14 de julio de 1931: la gran fiesta de la Segunda República

Hay fechas que no se eligen por azar y este es un ejemplo claro. Cuando el Gobierno Provisional de la Segunda República fijó el 14 de julio de 1931, aniversario de la toma de la Bastilla de 1789 – símbolo por excelencia de la democracia republicana francesa –, como día de apertura de las Cortes Constituyentes, el mensaje era deliberado y perfectamente legible para cualquier europeo de la época: España estrenaba régimen, dejaba atrás el sistema político de la monarquía, y quería que el mundo lo supiera .


Madrid se echa a la calle

La jornada superó todas las previsiones. Madrid entero salió a recibir a sus nuevos representantes. A las cuatro de la tarde era imposible dar un paso entre el paseo de Recoletos y el edificio del Congreso de los Diputados. La gente se agolpaba en balcones y azoteas; los más jóvenes se encaramaban a los árboles y monumentos para ver pasar los coches del gobierno.

A las siete menos cinco de la tarde sonó un clarín. Llegaban los vehículos: Alcalá-Zamora con Lerroux, Azaña con Fernando de los Ríos. El Gobierno Provisional al completo entró en fila india al hemiciclo y se dirigió al banco azul en medio de aplausos ensordecedores.

«La sesión finalizó con el discurso del presidente, acogido con grandes aplausos y muestras unánimes de asentimiento.»— Congreso de los Diputados, crónica de la sesión del 14 de julio de 1931

Era el verano de 1931. La República todavía era una fiesta.


Un guiño a la Revolución Francesa

Pero, la elección de esa fecha no era solo simbólica hacia el exterior: era también un mensaje hacia el interior. El republicanismo español de los años treinta bebía directamente de la tradición ilustrada francesa. Elegir el 14 de julio como fecha fundacional de las Cortes era situarse en esa misma genealogía democrática, reivindicar que lo que comenzaba en España no era un experimento improvisado sino la culminación de un proceso histórico que llevaba más de un siglo en marcha en Europa.

El presidente elegido para presidir las Cortes ese día fue el socialista Julián Besteiro, uno de los intelectuales más respetados del parlamento. Semanas después, el 27 de julio, se constituiría la comisión de 21 diputados encargada de redactar el proyecto de Constitución, presidida por el jurista Luis Jiménez de Asúa.


Lo que vino después

Aquella jornada festiva del 14 de julio contrastaba con la tormenta que se avecinaba en el hemiciclo. En los meses siguientes, las Cortes vivirían debates extraordinariamente tensos: la cuestión religiosa provocaría la dimisión del propio presidente del Gobierno; el sufragio femenino dividiría a las tres únicas diputadas presentes; y la organización territorial generaría enfrentamientos que no se cerrarían en décadas.

Pero eso sería después. El 14 de julio de 1931, España celebraba.


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