1890: Cataluña se levanta en su primer Primero de Mayo

La jornada de ocho horas y la división estratégica del movimiento obrero

La jornada de ocho horas, como vimos en nuestro artículo sobre La jornada de 8 horas en el Congreso de París de 1889 y el origen del 1º de Mayo, fue la reivindicación elegida por el Congreso Obrero de 1889 para convocar a los trabajadores a una paralización de carácter internacional el 1 de mayo de 1890. Se trataba de una demanda compartida por todo el movimiento obrero, lo que la convertía en el elemento clave para articular la unidad necesaria en esa jornada.  

Por lo tanto, la división del movimiento obrero no se dio tanto por el objetivo, sino en la forma de alcanzarlo. Por un lado, los socialistas defendían una estrategia pacífica, basada en la presión a las instituciones mediante manifestaciones y peticiones a las autoridades. Por otro, los anarquistas apostaban por la acción directa, promoviendo la huelga general como vía para imponer la jornada de ocho horas desde el mismo día 1 de mayo. 

En Cataluña, ambas opciones encontraron respaldo. Existió un amplio movimiento a favor de reclamar a las autoridades la implantación legal de la jornada laboral de ocho horas, pero al mismo tiempo la consigna de huelga general tuvo un seguimiento significativo, especialmente en los núcleos con mayor tradición organizativa. Entre estas dos posturas emergió una tercera vía, de carácter más pragmático, que puede definirse como sindicalista. Esta opción optó por aprovechar la coyuntura del Primero de Mayo para obtener de los patronos mejoras concretas, adaptadas a la realidad de cada oficio y al contexto geográfico de las distintas sociedades obreras. Sería, finalmente, la postura que acabaría imponiéndose en Cataluña.

Infografía comparativa que muestra tres corrientes del movimiento obrero —socialista, anarquista y sindicalista— destacando sus estrategias, formas de acción y objetivos en relación con la reivindicación de la jornada laboral de ocho horas.
Comparación de las principales estrategias dentro del movimiento obrero a finales del siglo XIX en torno a la conquista de la jornada de ocho horas.

La movilización obrera: huelga general, negociación y reivindicaciones

Diferencias territoriales en las estrategias obreras

Bajo la imagen de unidad que se quería plasmar, el Primero de Mayo encubría las divergencias entre anarquistas y socialistas. A pesar de las diferentes situaciones existentes, los obreros siguieron la consigna de la jornada de ocho horas. Sin embargo, la forma de reclamar dicha jornada fue la que determinó la adopción de una u otra estrategia. 

Las manifestaciones fueron la opción predominante en poblaciones como Mataró o Vilanova i la Geltrú, donde la ideología socialista marxista tenía mayor implantación. También lo fueron en localidades como Ripoll o Vic, donde el movimiento asociativo se encontraba en fases iniciales de organización y, por tanto, disponía de una capacidad de presión limitada. En cambio, la huelga —estrategia vinculada al anarquismo— fue seguida en la mayoría de poblaciones donde predominaban el anarquismo y el sindicalismo apolítico. Barcelona encabezó este movimiento, al que se sumaron localidades como Sant Feliu de Guíxols, Manlleu o Igualada. Los vínculos entre sindicalismo apolítico y anarquismo se evidencian en casos como el de Reus, que en 1890 secundó la huelga general pese a convertirse posteriormente en un bastión del socialismo catalán.

Así pues, el mapa del Primero de Mayo de 1890 muestra un escenario condicionado tanto por factores geográficos como por el grado de organización de los movimientos obreros locales. En Barcelona, por su liderazgo industrial y organizativo, convivieron las tres estrategias: la manifestación y presentación de peticiones a las autoridades, la huelga general —que se extendió especialmente a partir del 2 de mayo— y una práctica sindical orientada a la obtención de mejoras concretas. En las comarcas de montaña, donde la principal preocupación era el reconocimiento de las sociedades obreras como interlocutores, predominó la huelga general. En la zona norte, con un movimiento obrero menos estructurado —salvo en Sant Feliu de Guíxols—, se optó mayoritariamente por manifestaciones y mítines, reflejando una orientación reformista. En las áreas cercanas a Barcelona, como Sabadell o Manresa, se impuso la huelga general, mientras que en Terrassa e Igualada tuvieron mayor peso las manifestaciones. Por último, en la zona costera predominó la opción socialista marxista. 

Por tanto, el territorio, condicionado por el desarrollo industrial y, en consecuencia, por el grado de implantación del movimiento obrero y la estrategia adoptada, determinó el desarrollo de la huelga, tal y como se analizará en las siguientes líneas. 

Mapa histórico de Cataluña que muestra las diferentes estrategias del movimiento obrero el Primero de Mayo de 1890, diferenciando entre manifestaciones, huelga general y convivencia de estrategias, junto a las principales tendencias por zonas.
Distribución territorial de las estrategias y tendencias del movimiento obrero en Cataluña durante el Primero de Mayo de 1890.
Reivindicaciones obreras a nivel local antes del 1º de Mayo

En Barcelona, numerosas sociedades obreras aprobaron la huelga general, entre ellas albañiles, boteros, carpinteros, zapateros, tejedores, tintoreros, sombrereros, grabadores, marmolistas, tipógrafos, panaderos y fundidores, entre otros. Esta amplia participación refleja el elevado grado de organización del movimiento obrero en la capital. 
Fuera de Barcelona, el apoyo a la huelga antes del Primero de Mayo se concentró principalmente en el Baix Empordà y la región del Ter. En Sant Feliu de Guíxols, los corcheros y otros oficios acordaron secundar la huelga general hasta conseguir la jornada de ocho horas, añadiendo además mejoras salariales para las mujeres. En Palafrugell, la huelga fue aprobada el 29 de abril, mientras que en Manlleu los trabajadores advirtieron que no regresarían al trabajo si se producían represalias patronales. 
Paralelamente, algunas sociedades obreras optaron por una estrategia más directa y negociadora, presentando a sus patronos la demanda de implantación de la jornada de ocho horas. Este fue el caso de diversos oficios en Barcelona, como pintores adornistas, picapedreros y albañiles. En Palamós, cerrajeros, empleados del taller de tranvía, carpinteros y albañiles plantearon la misma reivindicación. 

Infografía de estilo histórico que muestra una tabla con las estrategias, sectores y reivindicaciones del movimiento obrero en Cataluña en 1890, incluyendo huelgas generales, negociación con patronos y demandas laborales.
Cuadro síntesis de las estrategias y reivindicaciones del movimiento obrero catalán en el contexto del Primero de Mayo de 1890. Elaboración propia.

En Barcelona, tejedores y trabajadores del puerto combinaron la reducción de jornada con demandas salariales. En Sant Feliu de Guíxols, los corcheros añadieron incrementos salariales —incluidos los de las trabajadoras— y mejoras específicas según el tipo de producción. En Valls, peluqueros y barberos reclamaron la jornada de ocho horas junto con subidas salariales para los trabajadores peor remunerados. 
Así pues, el hecho de que antes del Primero de Mayo ya se hubieran planteado demandas diversas —como el descanso dominical, la regulación del aprendizaje, el pago de horas extra, mejoras salariales y condiciones laborales más justas— pone de manifiesto que, en términos generales, las sociedades obreras catalanas tendieron desde un primer momento a interpretar esta jornada más allá de una simple reivindicación, en la línea socialista, o de una huelga general orientada a la emancipación obrera, siguiendo la propuesta anarquista. 
En este sentido, la jornada de ocho horas fue concebida, desde un primer momento por parte de las sociedades obreras, como una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, pero no como la única reivindicación. Sectores como los zapateros, panaderos o sombrereros elaboraron pliegos detallados que reflejan esta diversidad de demandas. 

Ampliación del movimiento reivindicativo y diversidad territorial después del 1º de Mayo

Tras el Primero de Mayo, el movimiento reivindicativo se intensificó y se amplió. En Barcelona, sectores como los estampadores y blanqueadores o los remolcadores presentaron nuevas tarifas salariales y condiciones laborales a partir del 8 de mayo. 

Fuera de la capital, la movilización se centró en muchos casos en la reivindicación conjunta de la jornada de ocho horas ante las autoridades, pero también en la presentación de demandas concretas a los patronos.  

Así, en Manresa, el sector textil reclamó mejoras económicas y el derecho de asociación. En Manlleu, además de la huelga, se exigieron medidas contra el encarecimiento de productos básicos y la explotación comercial. En Mataró, albañiles y carpinteros pidieron la jornada de nueve horas, que fue concedida parcialmente. En Olot, estos mismos oficios solicitaron aumentos salariales. En Palamós, varios sectores reclamaron la jornada de ocho horas desde el 2 de mayo. En Valls, hasta doce asociaciones presentaron reivindicaciones que combinaban reducción de jornada y mejoras salariales, adaptadas a cada oficio. Finalmente, en Vilanova i la Geltrú, las demandas se centraron principalmente en aumentos de sueldo para distintos trabajadores del transporte. 

En conjunto, el movimiento reivindicativo del Primero de Mayo de 1890 en Cataluña muestra una realidad compleja y dinámica, en la que, más allá de las grandes consignas ideológicas, fueron las sociedades obreras locales las que definieron sus prioridades y estrategias. La jornada de ocho horas actuó como elemento unificador, pero las reivindicaciones concretas evidencian un movimiento profundamente arraigado en las condiciones reales de vida y trabajo de los obreros. 

Las huelgas del Primero de Mayo de 1890 

La mayoría de las sociedades obreras que presentaron reivindicaciones a sus patronos se declararon en huelga. Las excepciones fueron escasas, como el caso de Mataró o algunas sociedades —como la de Ladrilleros de Valls— que lograron sus demandas sin necesidad de recurrir al paro. En todo caso, estas situaciones fueron minoritarias. Cabe señalar, además, que algunas sociedades obreras, todas ellas en Barcelona, no esperaron al Primero de Mayo para iniciar la huelga

Inicio y desarrollo de la huelga

Antes del 1 de mayo ya se habían declarado en huelga diversos sectores en Barcelona: marmolistas, zapateros, una parte de los conductores y cocheros de tranvías, planchadores, panaderos de Gracia, unos ciento ochenta obreros del Moll de la Riba y cerca de doscientos más de otros sectores del puerto. 

La generalización de la huelga a partir del 2 de mayo en Barcelona, junto con la aceptación por parte de algunos patronos de las reivindicaciones obreras, provocó su rápida expansión a otras poblaciones catalanas (mapa 4). Esta expansión siguió dos líneas principales. Por un lado, en localidades como Sabadell o Reus se adoptó la consigna anarquista de mantener la huelga hasta la implantación de la jornada de ocho horas. Por otro, en poblaciones como Manlleu, Sant Feliu de Guíxols o Manresa, las sociedades obreras se declararon en huelga reclamando reducciones de jornada y aumentos salariales, adaptando sus demandas a las condiciones locales. 

La huelga general en Barcelona finalizó el 5 de mayo, cuando los anarquistas cedieron ante la presión de los propios trabajadores y de las sociedades obreras que ya habían obtenido mejoras, así como ante la falta de recursos para mantener el paro. Entre los sectores que lograron avances se encontraban los trabajadores de tranvías, que consiguieron una reducción de la jornada; los carreteros, un aumento salarial; y trabajadores del puerto, tintoreros, zapateros y albañiles, que alcanzaron la implantación de la jornada de ocho horas.

Normalización progresiva y evolución del conflicto

La normalización de la actividad laboral fue progresiva. Hasta el 10 de mayo la prensa barcelonesa no consideró la situación plenamente estabilizada. El día 12 la mayoría de las fábricas funcionaban con normalidad, aunque algunos sectores prolongaron la huelga durante más tiempo. Así, los picapedreros de Montjuïc retomaron el trabajo el 16 de mayo y los operarios cilindradores el día 21, mientras que a finales de mes aún continuaban en huelga carpinteros, cinteros y marmolistas. 
En el resto de Cataluña, la huelga siguió ritmos diversos. En la mayoría de las poblaciones donde se secundó a partir del 2 de mayo, el paro finalizó el día 6. En Sabadell, el comité obrero celebró el éxito de una huelga mantenida durante cinco días sin incidentes, y el día 7 todas las fábricas habían reanudado su actividad. En Sant Feliu de Guíxols, la huelga terminó también el día 7, aunque la normalidad no se recuperó completamente hasta el día 12. 
En la región del Ter, la huelga comenzó el 6 de mayo en todas las fábricas con el objetivo de igualar las condiciones laborales en toda la cuenca. En Manlleu, el paro se prolongó hasta el día 23 y, en el resto de la región, hasta finales de mes, sin obtener resultados positivos. 
En el Alt Camp, la huelga se convocó a partir de las noticias procedentes de Barcelona. Tras un mitin celebrado el 3 de mayo, se presentó una exposición al Ayuntamiento en términos similares a los de otros núcleos obreros. Tras el fracaso de las negociaciones con autoridades y patronos, los trabajadores se declararon en huelga el día 5. Sin embargo, al día siguiente, tras una aceptación condicionada de las reivindicaciones por parte de los patronos, los tipógrafos comenzaron a volver al trabajo, iniciando el fin del conflicto en Reus. El 9 de mayo, fabricantes y trabajadores acordaron reanudar la actividad.

Mapa de Cataluña que muestra las manifestaciones y huelgas del 1º de mayo de 1890 en diferentes ciudades como Barcelona, Sabadell, Manresa y Reus.
Distribución geográfica de las manifestaciones (asterisco negro) y huelgas iniciadas a partir del 2 de mayo (asterisco rojo) en Cataluña durante el Primero de Mayo de 1890.

Entre la unidad y el pragmatismo: balance del Primero de Mayo de 1890 

El éxito del Primero de Mayo de 1890 se refleja en la amplia expansión de la huelga por las principales poblaciones industriales catalanas. No obstante, el desarrollo del conflicto también pone de manifiesto que muchas sociedades obreras se desvincularon en la práctica de la reivindicación estricta de la jornada de ocho horas. Esta era percibida en numerosos contextos como un objetivo lejano, especialmente en aquellas localidades con menor desarrollo organizativo. 

Ante esta situación, las sociedades obreras adoptaron una estrategia pragmática, orientada a consolidar su posición como interlocutores y a obtener mejoras concretas para sus asociados. El descenso de la jornada laboral y el aumento de los salarios se convirtieron en las principales reivindicaciones. 

El éxito de la convocatoria, sin embargo, sorprendió a muchas de estas sociedades. Prueba de ello es que pocas habían presentado demandas antes del Primero de Mayo, y la mayoría de ellas se concentraban en Barcelona y en la reivindicación de las ocho horas. Fue la propia dinámica de la huelga —su continuación en la capital y su extensión territorial— la que impulsó la multiplicación de reivindicaciones y la implicación de un mayor número de sociedades obreras. 

En definitiva, la jornada del Primero de Mayo no solo permitió avances laborales puntuales, sino que contribuyó a reforzar el movimiento asociativo, consolidando las sociedades obreras existentes y favoreciendo la creación de nuevas organizaciones.

El Primero de Mayo de 1890 marcó el inicio de las grandes movilizaciones obreras en Cataluña, tal y como se explica en este reportaje de TV3.

📜 Documentos destacados del Primero de Mayo de 1890

Una selección de fuentes primarias que permiten analizar las movilizaciones obreras desde distintas perspectivas: visual, periodística y política.

🗞️ Manifestación en Barcelona (1890)

Plaza de Cataluña (Barcelona), 1 de mayo de 1890.
Concentración en el espacio urbano con presencia destacada de fuerzas del orden a caballo y una participación obrera limitada.
Fuente: Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona (AHCB), AF-c107/22.

La imagen sugiere una presencia estratégica de las fuerzas del orden, que actuaron principalmente como elemento de contención y vigilancia el día 1 de mayo, manteniéndose a la expectativa ante posibles enfrentamientos.

📄 Llamamiento a los trabajadores (abril de 1890)

“A todos los trabajadores de ambos sexos” (Sabadell, 20 de abril de 1890).
Manifiesto obrero que convoca a la movilización del Primero de Mayo y reivindica la jornada laboral de ocho horas.
Fuente: Arxiu Històric de Sabadell.

Este manifiesto constituye un ejemplo claro de la consolidación del discurso del movimiento obrero en torno a reivindicaciones concretas, especialmente la jornada laboral de ocho horas, convertida en eje central de la movilización internacional del Primero de Mayo. El texto no solo denuncia las condiciones de explotación derivadas del capitalismo industrial, sino que también articula una narrativa de lucha basada en la conciencia de clase y la acción colectiva.

La apelación explícita a “trabajadores de ambos sexos” revela una voluntad inclusiva poco habitual para la época, sugiriendo la incorporación de mujeres al espacio de la protesta y al imaginario del movimiento obrero. Asimismo, el tono del documento combina elementos de denuncia social, pedagogía política y llamada a la acción, lo que indica un grado significativo de organización y difusión de ideas entre las clases trabajadoras.

En este sentido, el manifiesto no solo funciona como instrumento de convocatoria, sino también como vehículo de construcción de identidad colectiva y de legitimación de la huelga como herramienta de presión social y política.

📰 La Ilustración Ibérica (15 de mayo de 1890)

Publicación ilustrada que recoge los “sucesos de Barcelona”, incluyendo la presencia de fuerzas del orden y el desarrollo de las manifestaciones. Muestra cómo la prensa representaba el conflicto social y la respuesta institucional.

Ilustración de prensa de 1890 que muestra manifestaciones del Primero de Mayo en Barcelona con presencia de caballería y concentración de trabajadores.

“Los sucesos de Barcelona” (La Ilustración Ibérica, 15 de mayo de 1890).
Representación gráfica de las manifestaciones del Primero de Mayo en Barcelona, incluyendo la concentración en la plaza de Cataluña y la presencia de fuerzas de caballería.

Esta ilustración constituye un ejemplo significativo de cómo la prensa ilustrada construyó una narrativa visual del Primero de Mayo de 1890. A través de la combinación de distintas escenas —la concentración de trabajadores, la lectura de disposiciones oficiales y la presencia de caballería— se ofrece una visión ordenada y jerarquizada del acontecimiento, en la que el protagonismo no recae exclusivamente en los manifestantes.

La inclusión destacada de las fuerzas del orden, especialmente la caballería, no solo documenta su presencia, sino que contribuye a reforzar una imagen de control y autoridad sobre el espacio público. De este modo, la ilustración no es una representación neutral, sino que transmite una lectura implícita del conflicto, donde la movilización aparece contenida dentro de unos límites establecidos.

Asimismo, el carácter fragmentado de la composición —con varias escenas en una misma página— responde a una lógica informativa propia de la prensa de la época, que buscaba ofrecer una síntesis visual del acontecimiento. Esto permite al lector interpretar el Primero de Mayo no solo como una protesta, sino como un episodio de orden público gestionado por las autoridades.

🗞️ La Tramontana (junio-julio de 1890)

Periódico de tendencia anarquista que ofrece una visión crítica de la sociedad y de las reacciones burguesas ante el movimiento obrero. Las ilustraciones muestran la polarización social del momento.

26 de junio de 1890
4 de julio de 1890

“Impresions del 1er de maig” (La Tramontana, junio-julio de 1890).
Serie de ilustraciones satíricas sobre el Primero de Mayo que critican la sociedad burguesa, la Iglesia y las reacciones ante la movilización obrera.
Fuente: prensa obrera anarquista.

A diferencia de la prensa ilustrada de carácter más generalista, estas imágenes publicadas en La Tramontana ofrecen una interpretación claramente ideológica del Primero de Mayo de 1890. A través del recurso a la sátira y la caricatura, el periódico construye una crítica directa a la burguesía, a las instituciones religiosas y al orden social establecido, identificados como responsables de la explotación de la clase trabajadora.
Las escenas no buscan documentar fielmente los acontecimientos, sino reinterpretarlos desde una lógica política, donde el conflicto social se presenta como una confrontación entre clases. En este sentido, el humor gráfico se convierte en una herramienta de agitación y concienciación, capaz de transmitir ideas complejas de forma accesible a un público amplio.
Asimismo, la representación exagerada de los actores sociales —burgueses, clero, trabajadores— contribuye a reforzar una visión polarizada de la sociedad, característica del discurso anarquista de la época. Estas imágenes permiten, por tanto, comprender no solo los hechos del Primero de Mayo, sino también las distintas formas en que fueron interpretados y utilizados en la lucha política y cultural del momento.

Fuentes primarias del estudio sobre el Primero de Mayo de 1890 en Cataluña

Para reconstruir las movilizaciones obreras del 1 de mayo de 1890 en Cataluña, se han consultado numerosas fuentes de la época, especialmente prensa histórica y documentación de archivo.

🗞️ Prensa histórica (1890)

El análisis se basa en periódicos publicados en distintas ciudades, como:

  • Barcelona: La Campana de Gracia, Diario de Barcelona, El Diluvio, La Esquella de la Torratxa, El Obrero, entre otros.
  • Sabadell, Manresa, Reus y Mataró: cabeceras locales vinculadas al movimiento obrero y republicano.
  • Girona, Tarragona, Tortosa, Vic o Vilafranca del Penedès: prensa provincial que permite seguir la extensión territorial de las protestas.
  • Madrid: El Socialista, clave para contextualizar el movimiento a nivel estatal.

Estas publicaciones permiten rastrear tanto las manifestaciones del Primero de Mayo como las huelgas iniciadas en los días posteriores.

🗂️Archivos históricos consultados

La investigación se completa con documentación original conservada en distintos archivos:

  • Arxiu Històric de Sabadell
  • Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona
  • Arxiu Comarcal de l’Anoia
  • Arxiu Municipal de Palafrugell

Estos fondos incluyen correspondencia, expedientes y documentación administrativa clave para comprender el alcance real de las movilizaciones obreras de 1890.

📖 Bibliografía principal

  • PERRAMON i AUGÉ, Montserrat: «Les vagues del 1890 a Manresa». Dovella, nº 33, diciembre de 1990.
  • GABRIEL, Pere: «Movimiento obrero y Restauración Borbónica». En: DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio (ed.), Movimiento obrero en España. Barcelona: Editorial Planeta, 1990.
  • VICENTE IZQUIERDO, Manuel: «El moviment societari obrer a Barcelona i la seva rodalia (I) (1890-1893). Proliferació de societats, activitat societària i moviment vaguístic». En: Congrés Internacional d’Història. Catalunya i la Restauració (1875-1923). Manresa: Centre d’Estudis del Bages, 1992.

Nota

Asimismo, se ha consultado bibliografía específica sobre distintas localidades catalanas para contextualizar el desarrollo territorial de las movilizaciones obreras de 1890.

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